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Milo Mili

Los Garcia

Mosca MILI seguía a sus anchas en la granja de los GARCÍA. Hacia siempre lo mismo un día y otro día y otro, otro, otro…..
Despertaba, se estiraba después de un largo sueño y buscaba saciar su voraz apetito. Revoloteaba por la casa primero, buscando comida. Se atiborraba de todo. Era la dueña del lugar.
¡Una vez había comido! Se paraba, se ponía a tomar el sol y zas!! Empezaba a mover las alas muy rápido dando vueltas sobre sí misma y empezaba a ponerse rara. Se volvió Mosca Cojonera!!

Iba a ver a los caballos, se ponía en la oreja y no paraba de revolotear alrededor. Volvía a los caballos locos. Relinchaban y relinchaban .
Después se iba a ver a los conejos, que se escondían y se les cambiaba el humor. Dejaban de comer zanahorias y a todos se les ponían los ojos rojos de irritación.
Cuando se había cansado de los conejos hacia lo mismo con las gallinas que ya no ponían huevos, con los
cerdos que no querían comer, con el gallo que ya no cantaba. Cuando se cansaba de
molestar y molestar a todos los animales se iba para la casa en busca de los GARCÍA. Sí uno
estaba comiendo, ahí iba y se metía en su comida. Si alguno estaba descansando, se ponía a
revolotear y revolotear hasta que los despertaba. Si estaban viendo la tele se ponía en medio de la pantalla
para simplemente molestar. Los GARCÍA no podían más, intentaban cazarla pero como mosca MILI era muy rápida nunca podían atraparla.
Así pasaban los días y los días.
Un día mosca MILI despertó como siempre y se puso con lo de siempre, molestar gratuitamente. Pero esa mañana cuando fue a los caballos, estos no estaban. Fue a buscar a las gallinas y no las encontraba, los conejos se habían ido y los cerdos tampoco estaban para que mosca MILI les molestara. No había ningún animal, todos se habían ido. Se puso triste y fue a buscar a los GARCÍA, pensó que sí no estaban los animales podría molestar a los GARCÍA, pero estos tampoco estaban. Buscó en la cocina, fue a los baños, paso por el salón y revoloteo por las habitaciones. Allí no había nadie, estaba sola. Se puso triste y se sentó en un terrón de azúcar. Esperaba que en algún momento volvieran los habitantes de la granja para poder jugar con ellos, ella pensaba que jugaba, ellos no lo veían así.
Los GARCÍA se habían ido y no volverían.

Mosca MILI no se preocupó y se quedo allí sentada esperando a que llegarán los GARCÍA que nunca más volvieron.
Cansada y triste de esperar empezó a volar y volar con la esperanza de una víctima encontrar.

Burro MILO no se movía y seguía en el mismo lugar, en la misma posición, con la misma soledad. Esperaba
paciente a que su amo AGRIO fuera a darle de comer y de trabajar. AGRIO se había ido y el ni se lo podía imaginar.
En el fondo sabía que AGRIO su amo, no volvería. Burro MILO lo sabía porque hace mucho mucho tiempo una mariposa que se posó en su oreja le habló de la ciudad, donde decía que había mucha gente vestida igual que iban y venían de allá para acá y nunca se hablaban, siempre iban con unas cositas en las manos que se ponían en las orejas y se ponían ha hablar solos.
Él, el burro MILO sabía en el fondo que su amo AGRIO no volvería, sabía que la ciudad le encantaría.
El hambre lo devoraba, la sed lo dominaba y la soledad lo desesperaba. Sabía que tenía que hacer algo, sabía que
amo AGRIO no volvería.
Se levantó y se puso a caminar. Tenía que beber, tenía que comer, tenía que moverse, tenia que no sentirse solo.
Vio un punto a lo lejos y se dirigió a el. No sabía lo que era, pero decidió moverse y avanzar hacia el. Se sentía muy débil y agobiado, necesitaba comer y beber.
Iba con las orejas gachas caminando torpemente hacia un punto que realmente no existía, pero que el había visto y pensaba que era el punto donde el podría comer y beber.
Después de varias horas caminando hacia el punto, el punto no se movía, el seguía caminando y caminando hacia el.
De repente un sonido que había escuchado antes se movía con rapidez de una oreja a otra, bzzzzzzz…….bzzzzzzzzz…… Alrededor de el.
Burro MILO que iba con las orejas gachas caminando lentamente, abrió mucho los ojos y estiro sus orejas. Y empezó a relinchar….. iii-aaaaah!! iii-aaaaah!!

– ¿quien eres?!!! Y… ¿Qué haces en mi territorio?!!! Escuchó burro MILO por su oreja derecha.

– iii-aaaaah!!! iii-aaaaah!!! Contestó burro MILO

– Háblame y da la cara burro feo gritaba mosca MILI, ¿qué haces en mis tierraaaaas?!!!

Vete de aquí si no quieres que te de una buena paliza!!! Revolotearé y revolotearé y en tus orejas te molestaré!! Reía mosca MILI.

– Déjame en paz mosca cojonera!!! chilló burro MILO.
Burro MILO comprendió que podría comunicarse con la mosca. Se quedo sorprendido, no lo sabía.

– Déjame!!! Sólo quiero beber agua, sigue tu camino mosca fea!!

Mientras tanto burro MILO movía las orejas con rapidez intentando espantar a mosca MILI.

– Veteeeeee!!! Déjameeeeeeee!!! chillaba burro MILO

Mosca MILI dejo de revolotear alrededor del burro y de buenas a primeras se sentó en el lomo de burro MILO.

– ¿Tienes sed!!?? Dijo mosca MILI. Sí tienes sed, sígueme y de un canal te daré de beber.

Burro MILO no sabía muy bien porqué, pero se puso a caminar detrás de mosca MILI.

– iii-aaaaah!! iii-aaaaah!! Gritaba burro MILO iii-aaaaah!

Caminaron unos minutos y detrás de una piedra grande un canal encontró.

A burro MILO se le volvieron a estirar las orejas y se puso a beber con avidez. Una vez saciada la sed burro MILO se puso a relinchar y a gritar que tenía hambre.
Mosca MILI volvió a revolotear con viveza alrededor de burro. Estaba inquieta y no paraba de reír y reír.

– Pero burro tonto!!, ¿no sabes que como eres un burro todas las hierbas que ves las puedes comer!!!?? Bzzzzzzzzzz…..
– no me hables así!! Mosca tosca!! Y déjame en paz!! No te quiero cerca!!!

…..continuará……

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