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Milo Mili

Sr. Agrio

Erase una vez un burro bueno y pachón llamado Milo, vivía en un pequeño pueblo a las afueras de una gran ciudad llamada Lagama en un pequeñito pueblo que lo conocían como QUERRISA.

La vida del burro era un poco triste porque solamente pensaba que servía para trabajar. Se levantaba muy temprano y su dueño un hombre llamado Sr. AGRIO lo cargaba de bultos y le hacía subir una y otra vez a una enorme colina. Todos los días y más de una vez.

El burro nunca decía nada, no se quejaba porque pensaba que él había nacido
solamente para cargar y trabajar. Lo que le daba mucho coraje era que no lo trataran bien.
No podía parar ni un minuto porque sí lo hacía venía el Sr. AGRIO que era su dueño y le pegaba con una vara de caña una, otra y otra vez. (Nadie tiene dueño, todos los animales somos libres como tú y como yo)

El burrito llamado Milo sabía que era muy guapo. Siempre que subía a la colina pasaba cerca de un pequeño lago en el cual podía verse reflejado en el agua cristalina. Caminaba cargado de bultos y se veía el pelo reflejado en el agua, su larga y negra melena que mecía al viento y al caminar producía destellos a causa de los reflejos del sol.

Le encantaba verse una y otra vez en el lago, tan tranquilo y limpio que podía ver sus grandes y expresivos ojos negros reflejados en el agua. Ese era su momento del día.

Se quedaría todo el día en el lago si no fuera por su dueño AGRIO que lo insultaba y pegaba para que siguiera trabajando y no parara ni un minuto.

Al final del día burro Milo se sentía triste y sólo. Terminaba su trabajo y se sentaba a comer un poco, no tenía amigos con quién hablar y jugar.
Su vida transcurría siempre igual, cargaba en la granja y subía a la colina.
Bajaba de la colina, cargaba y volvía a empezar. Así todo el día, estaba triste y cansado.

A no muchos kilómetros de allí había otra granja, esta era de animales. Había cerdos, gallinas, caballos, pollos, gallos, conejos, vacas, ovejas, muchos animales que estaban siempre juntos y llevaban una vida feliz.

Era una casa grande donde vivían los GARCÍA. Eran los dueños de la casa y cuidaban de los animales. Los GARCÍA cuidaban de los animales y los animales cuidaban de los GARCÍA.
Allí todos vivían felices, los animales se pasaban el día pastando y comiendo, jugando o durmiendo.
Nadie se metía con ellos, los GARCÍA amaban a los animales.

Todo transcurría con mucha normalidad, todos estaban contentos y vivían bien.

Hasta que llegaba MILI.

MILI era La Mosca que vivía en la granja.

Por momentos tenía amigos y por momentos no, se comportaba siempre de manera muy rara. Había días que estaba bien y no molestaba a nadie y había otros días que la mosca se transformaba y cambiaba de personalidad una y otra vez, era insoportable para todos los habitantes de la granja GARCÍA.

Llego un momento que la mosca se había vuelto totalmente insoportable. No dejaba a los caballos comer, a las vacas pastar, molestaba a las gallinas cuando iban a poner huevos y no paraba de incordiar a los conejos que no se metieron nunca con nadie y solo sabían comer zanahorias.
Fijaros como era La mosca MILI de insoportable algunas veces, que hasta nuestros amigos los cerdos se reunieron y fueron a hablar con los GARCÍA.

Todos los animales se quejaron, La mosca MILI se había vuelto la dueña de la granja y hacia lo que quería. Era feliz molestando a todos en general y todos los animales liderados por los Cerdos se fueron a quejar a los GARCÍA.

Burro Milo seguía con su vida normal, subía y bajaba, cargaba y descargaba. Su único momento feliz era cuando pasaba cerca del lago de aguas cristalinas. Se veía guapo.

Una mañana de abril burro Milo despertó y se preparó para su jornada laboral. Se sentó y espero a su dueño el Sr. AGRIO, como cada mañana.
Esa mañana Sr. AGRIO no apareció.
Se quedo esperando y por la tarde Sr. AGRIO aún no había aparecido. Se sintió un poco triste porque al menos aunque le tratara mal, tenía alguien con quién estar. No sabía estar sólo.

Burro Milo no sabía aún, que Sr. AGRIO se había marchado. Había dejado la granja y el campo, había dejado su casa y su trabajo de subir paquetes a la colina, había dejado a su burro Milo y a todo lo que le rodeaba. Sr. AGRIO había conocido a alguien y se había marchado a la ciudad, quería cambiar de vida. Se levantó una mañana cogió su cepillo de dientes y dejo todo atrás, no volvió la mirada ni se despidió de burro Milo, lo abandonó.

Dejo a burro Milo solo.

Como burro Milo era muy bueno y en el fondo quería al Sr. AGRIO se quedó esperando en el sitio donde cada mañana lo recogía para empezar a trabajar.
Burro Milo esperaba y esperaba pero Sr. AGRIO nunca llegaba.

Burro Milo estaba solo y el aún no lo sabía.
Pasaron 2 semanas, 5 días y 3 horas y dos minutos desde que Sr. Agrio abandono a burro Milo, burro Milo seguía allí sin moverse.
No comía ni bebía, esperaba siempre que llegara Sr. AGRIO y le trajera comida. No sabía buscar comida por sí mismo, había nacido y se había criado con Sr. AGRIO, le daba de comer y de beber todos los días.
Burro Milo no sabía que podía hacer, no tenía iniciativa propia. Se quedo esperando y esperando. Sr. AGRIO no volvería.
Se pasaba los días sin hacer nada, se aburría muchísimo pero no se movía. Estaría allí hasta que pasara algo. Empezó a sentirse muy muy débil, no comía ni bebía.

……………………. continuamos pronto………………

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